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Ataque de pánico: Sabina y su “Pastora Soler”

sabina

Son las 7 de la mañana. Estoy tomando mi café con leche de cada mañana cuando por la televisión sale la noticia del “Pastora Soler” de Sabina. Con el eufemismo el cantante se refiere a un ataque de miedo escénico que le hizo abandonar el escenario. Oigo los comentarios de los parroquianos de la cafetería: ¿cómo una persona con su trayectoria, con los cientos de veces que ha salido al  escenario le puede pasar esto? La conversación dura hasta que empiezan las noticias del deporte.

El propio Sabina da la respuesta a lo que le ha sucedido: “por exceso de ganas de estar bien delante de mi gente de Madrid me acaba de pasar…” No estoy en la cabeza del cantante pero que bien lo ha explicado. Todos necesitamos cierto nivel de tensión para ponernos en marcha, es la ansiedad necesaria de quererlo hacer bien, de conseguir un resultado determinado como también de evitar algo negativo. Lo que queremos conseguir y lo que queremos evitar son cara y cruz de la misma moneda de la motivación, como ya señalaba en otro artículo (“No me va a pasar lo mismo”). Pero esta tensión, esta especie de colesterol bueno, imprescindible para poder actuar, una vez que pasa un nivel se trasforma en nuestro más peligroso enemigo y el exceso de ansiedad nos bloquea sin importar la experiencia que tengamos pudiendo terminar en un ataque de pánico.

¿Qué hacer para evitarlo? Básicamente, generarnos la tensión necesaria para actuar y, al tiempo, generar los mecanismos que impidan que esa ansiedad nos desborde.

¿Cómo subimos esta tensión de manera excesiva? Existen infinitas maneras. Una expectativa demasiado alta en la formulación de objetivos, tener miedo de no estar a la altura de las expectativas de los demás… aunque.. ¿quién define las expectativas de los demás? Muchas veces nosotros mismos y las ponemos más allá de lo razonable. Otra forma es caer en el “hay que hacerlo perfecto” El siempre es mejorable es  un objetivo erróneo y ambiguo que nos puede impulsar pero que también impulsa la ansiedad. ¿Ser el que esperan los demás? Pero eso de nuevo depende de lo que yo piense que esperan y, por supuesto, no solamente deriva de mi deseo sino de un cúmulo de circunstancias ajenas a mi control.

El cómo contener ese exceso de ansiedad pasa por algo sencillo de decir: admitir que el error es posible, que por más que uno se prepare, que por más “bueno” que uno sea, el éxito siempre estará fuera de tú área de control por lo que cualquier resultado desfavorable formará, inevitablemente, parte de la ecuación… si consideras todo esto, entonces te estarás alejando de este problema

Un Sabina que en medio de una canción desafinara y que parara la música para hacer un comentario caustico sobre sí mismo y sus ganas de hacerlo insuperable,  como la receta infalible para generarse ansiedad excesiva, y fallar, además de ser un excelente consejo de “autoayuda” hubiera sido el mejor Sabina. Un Sabina en puro estado Sabina que hubiera colmado expectativas.

One thought on “Ataque de pánico: Sabina y su “Pastora Soler”

  1. El objetivo de querer satisfacerte a ti mismo es ideal si acostumbras a estar más de acuerdo contigo que con los demás, ya que prescindes de hacer calibraciones de criterio ajeno y puedes utilizarte como un indicador. Además puedes descubrir reacciones propias cuya causa desconocías. “Descubre lo que te gusta e importa y te descubrirás a ti mismo” digo xD

    En caso de estar más de acuerdo con los demás que con uno mismo normalmente… A mí me hizo bien reconocer que lo ¡más probable! era que me saliera mal. Neutralizas toda expectativa, llegas al pasotismo y voilà! ya has salido del estado de nervios. Es curioso… con la sinceridad sales ganando y hay tan pocos que ni lo son consigo mismo!

    b7s

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