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Comunicación subliminal: un mito

¿Qué es la comunicación subliminal? Básicamente se supone que es un mensaje que nuestro cerebro recibe por debajo del umbral de percepción consciente.  Por tanto, el cerebro “no se da cuenta” que el mensaje le llega no pudiendo así reflexionar sobre ello. Sería como un impacto directo del cual no  nos podemos defender. Por todo ello se supone que este tipo de  comunicación genera una gran influencia sobre nosotros. Es un concepto muy conocido y “fascinante” por las implicaciones que conlleva.

Se acostumbra a explicar que una vez en un cine, durante la proyección de una película aparecían fotogramas con el siguiente mensaje: “¿Tienes hambre?, come palomitas. ¿Tienes sed?, bebe coca-cola”. Según Vicary, el autor de la experiencia,  el resultado fue asombroso: las ventas se dispararon. Este “experimento” es muy conocido y se utiliza para explicar la “fuerza” de la publicidad subliminal y lo peligrosa que puede ser. Imaginaros… un simple fotograma y convencidos o empujados a hacer algo sin que nos demos cuenta.

Lástima que este  experimento nunca llegó a realizarse. Sencillamente, como el propio Vicary, reconoció después  manipuló los datos.  Vance Packard en el libro “Los persuasores ocultos” fue quien popularizó, asustó y avivó la imaginería norteamericana sobre los tremendos efectos de lo subliminal.  Incluso sin verificar ¡se prohibió el uso de la publicidad subliminal! Haciéndola así todavía más popular. Ya se sabe. El mito se había creado. ¡Hasta me lo explicaron en la Facultad de Psicología como si fuera cierto! Posteriormente se han realizado numerosos experimentos sin poder demostrar nunca que lo subliminal funcionara.

Pero, analicemos un poco: si yo lanzo un mensaje que un cerebro no puede percibir, entonces ¿cómo puede generar un efecto? Es como decir que yo no digo nada a una persona que no está conmigo y ese mensaje que no “existe” (que no se percibe) le afecta.

Sigamos: ¿cuántos anuncios has visto hoy? Posiblemente recuerdas uno o dos aunque hayas visto miles. Habitualmente recibimos muchísimos impactos publicitarios de los que apenas somos conscientes de algunos. Los hemos “visto” pero no prestado la suficiente atención y/o, como no estábamos interesados,  nos “hemos olvidado” totalmente de ellos. Aun cuando los hemos visto no han generado nada. Diferente es cuando algo nos interesa, entonces por percepción selectiva “sólo vemos” lo que nos atañe o preocupa. Si quiero comprarme un reloj, todo el tiempo “veo” anuncios de relojes. 

Durante un tiempo realicé tareas como investigador comercial para una agencia de publicidad. Descubrí por mí mismo que la gente apenas es consciente de los anuncios, que casi no los recuerdan y muchas veces los confunden. Puedes hasta tararear una canción de un anuncio y no saber o confundir lo que anuncian. En cambio, pones un único fotograma que dice: “bebe coca-cola” “come palomitas” y la gente sin procesar la comunicación de modo consciente le llega “perfectamente” el mensaje. Curioso, ¿no?

Hay gente que confunde publicidad subliminal por publicidad encubierta. La encubierta se refiere a la aparición de productos, marcas en contextos de películas, series de televisión. Dos personas están hablando y de fondo aparecen productos o alguien les sirve una bebida cuya marca es perfectamente visible. Publicidad encubierta pero supraliminal (por encima del umbral de percepción) -por cierto en este artículo hay encubierta ;-). También existe otra confusión en este tema y son los dobles mensajes, es decir insertar un segundo mensaje (casi siempre de connotación erótica) dentro del principal (sólo hay que usar el google y buscar imágenes con la palabra “subliminal” y aparecerán un montón, pero no son mensajes o imágenes subliminales. Es un error muy extendido. Por ejemplo véase: http://www.ejemplos10.com/e/publicidad-subliminal/).

Si alguien quiere ver un ejemplo de “mensaje subliminal” que vea la película “Juegos de guerra”.   En ella, en un momento clave, se intenta asociar la figura de Ronald Reagan con la guerra nuclear. Como está prohibida la publicidad subliminal,  la imagen de Reagan la sitúan un poco por encima del umbral  de percepción. Y eso hace que algunas personas (no todas)  la puedan ver. Aunque también esto señalaría otro problema de la comunicación subliminal (si fuera cierta, claro) que, probablemente, las personas tengan diferentes grados de percepción y ante una misma imagen, a un umbral determinado, unos la vean y otros no.

En fin, con lo complicado y fascinante que resulta la persuasión supraliminal no nos perdamos con formas de comunicación tan discutibles.

Espero vuestros comentarios y sugerencias. Si queréis podéis dar vuestra opinión sobre el artículo votando abajo del mismo y/o sobre el blog en sí, en el lateral derecho. ¡Hasta pronto!

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¿Quieres saber más? 
Sobre la comunicación subliminal podéis consultar por la red:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mensaje_subliminal#cite_note-newscientist-3

10 thoughts on “Comunicación subliminal: un mito

  1. Mercedes para que sea auténticamente una comunicación subliminal no debería poder percibirse ya que estarría bajo tu umbral de percepción. Ya se que estas imagenes aparecen por internet como subliminales pero en sentido estricto no lo son. Podrían ser lo que llamaba en el artículo doble mensaje. Muchisimas gracias por tu comentario.

  2. Otro gran articulo Eduardo, y otra vez la fascinación por las “conspiraciones judeomasonicas”. El otro día cuando hablamos sobre la obsolescencia programada, recuerdo que te pregunte el porque todos estamos fascinados por estos actos de manipulación o conspiración a gran escala. después de pensar un poco, creo que en cierto modo nos gusta hablar sobre este tipo de descubrimientos no por el mero hecho de afirmar su existencia, sino posiblemente por el hecho de poder decir: Y YO LO HE DESCUBIERTO!! MIRAD LO LISTO QUE SOY!!! A ver si encuentro un link en Youtube que parodian este supuesto experimento en el cine sobre la coca cola y las palomitas.
    Un saludo y felicidades atrasadas

  3. Eduardo cuando dices que la publicidad subliminal sería como un impacto directo del cual no nos podemos defender. ¿No sería más bien indirecto?

    Edu, respecto a la fascinación por las conspiraciones, sinceramente no creo que tenga que ver con demostrar habilidades o inteligencia de búsquedas en la red… Yo creo mas bien que se basa en la desconfianza del propio ser humano en un sistema del cual sólo vemos la punta del iceberg… el desconocimiento suele generar desconfianza y la desconfianza a su vez hace aflorar la imaginación…

    Eva Pomegranates

  4. Teniendo en cuenta que la comunicación subliminal NO está demostrada y que parte de un experimento que nunca se realizó, cuando decía impacto directo me refería a eso, a un mensaje que entra sin que nos demos cuenta y que, según la teoría -indemostrada- al no poder reflexionar, analizar causaría un fuerte impacto. Directo aunque “sin darnos cuenta” por eso más (supuestamente) efectivo. Pero reitero lo dicho NO está demostrado y parece que no existe. Esa era la razón de mi artículo desmitificar esa leyenda urbana de los persuasores ocultos. Un abrazo Eva

  5. En una de tus clases, nos dijiste que no hay seductores, sino seducidos:es decir que nuestra mente ve o cree ver o escuchar aquello para lo que en ese momento está predispuesta. Por consiguiente si voy al cine, sin cenar, cuando acabe la película iré directamente a saciar mi hambre y es posible que me apetezca el mismo tipo de comida que, en algún momento, haya salido en la peli, pero no porqué los productores hayan introducido ese deseo en su película…¿Es así Eduardo? Perdona la simpleza de mi aportación. Un saludo,
    Mercè Hill

  6. Hola Merçe, yo diría que sí. Puede que te dejes afectar por la publicidad encubierta o por un anuncío del cine antes de la película (ya sabes: !Movie Record!)pero por un fotograma entre miles de fotogramas que te diga: come o bebe esto, ¡no!

    Un abrazo

  7. Aunque no sea directamente el tema, me gustaría comentar un pensamiento paralelo relacionado.

    Yo me pregunto. Siempre se ha escuchado que una técnica muy recurrida en los cines es el olor de las palomitas, incluso se ha comentado que algunos cines echaban un spray con ese olor para “animar” los sentidos y acercarte hasta los cines hipnotizado, cual flautista de Hamalin, por un olor embriagador para consumir las deseadas palomitas. Obviando que te tengan que gustar, yo sí creo en este experimento, pues cuando las huelo siento ganas y digo siento, de comerlas. Yo creo que hay ciertos instintos primarios cuyos receptores son los sentidos y la mente actúa después añadiendo frases tales como: qué bien huele, me apetecen palomitas, tengo hambre y creando esa necesidad…

    Por otro lado, yo no he estudiado psicología, pero ¿es imposible que un mensaje que llegue al subconsciente, éste se lo comunique o se manifieste en el consciente? Freud estudiaba estos casos con el psicoanálisis… Lo que está claro es que la mente, todavía hoy por hoy, es una gran desconocida y por tanto, todo o casi todo es posible.

    Eva Pomegranates.

  8. En primer lugar tengo que decir que yo estudié dirección de cine y dejando a un lado los ejemplos burdos sobre insertar un fotograma para para generar unas reacciones sin percibir su fuente, he de decir que el cine en sí mismo tiene la capacidad de generar emociones utilizando la imagen y el sonido de forma sutil para que genere ciertas emociones al público. Es lo que se llama lenguaje cinematográfico. Nada es casual en una película (hablamos de buen cine), la utilización de los colores, de elementos de atrezzo que están en plano y que pensamos que son estéticos pero tienen una razón para estar ahí, la posición física de los actores en un plano. Todo eso te está diciendo cosas que no son obvias pero sirven para que al espectador le genere un cierto estado de ánimo. Por supuesto, no funciona igual para todos, ya que depende de tu experiencia, cultura y educación. Algunos dirán que las emociones las genera una buena historia, un elemento clave sin duda, pero el narrador es clave y en el cine el narrador es el director.

    Ricardo Martín

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