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Comunicar con eficacia

Todos somos muy buenos comunicadores. ¿No está de acuerdo? Déjeme que lo razone ¿Qué es comunicar? En sentido amplio todos estaríamos de acuerdo en aceptar que comunicar es trasmitir información. Desde ese punto de vista, en el de la simple trasmisión de información es donde todos somos buenos. El “tímido” qué bien comunica su timidez. El “inseguro” su inseguridad. ¿No es así?

Claro que seguramente cuando alguien dice que quiere mejorar su comunicación no está pensando en esto. Pero esto no es “comunicación” a secas sino que tiene apellido: comunicación efectiva, es decir saber comunicar con eficacia.

Posiblemente cuando uno desea comunicar con eficacia busca que el receptor entienda lo más exacto posible lo que uno quiere trasmitir. Y eso ya no es tan fácil. También puede querer otra cosa con su mensaje, que el receptor piensa, sienta, haga lo que el otro quiere que piense, sienta y haga. O las dos cosas al mismo tiempo: “¿Has conseguido que tu equipo comprenda lo que tiene que hacer y quiera hacerlo porque lo ve necesario y útil? ¡Eres bueno comunicando!” Eso es comunicación eficaz.

¿Y qué es persuadir? Conseguir que el otro haga, piensa y sienta aquello que queremos que piense, haga y sienta porque ha comprendido perfectamente los argumentos que le han llegado y a llegado a esa conclusión. Entonces, ¿persuadir es sinónimo de comunicar con eficacia?

Hay un viejo modelo denominado AIDA que aunque aplicado a publicidad también nos vale en nuestra comunicación de cada día.

La A es de Atención. La idea es que si cuando comunicas no consigues captar la atención del que te escucha todo el proceso se interrumpe. Habrán malos entendidos y será imposible, y aquí es donde entra la I, será imposible conseguir el interés, que sería el segundo punto. Que quien escuche vea que el mensaje le sirve para algo, que le es útil y que por tanto le lleve al deseo de conseguir (o de evitar) algo. Y ya tenemos la D. Sin el último paso podemos haber convencido pero no persuadido porque la persuasión está enfocada en la acción, en conseguir que quien nos escuche haga lo que le argumentamos, y esta es la última letra, la A de acción. Y como la comunicación eficaz, la persuasión “eficaz” busca utilidades a corto pero también a medio y largo plazo, por lo que todo esto debe partir de auto-convencimiento. Dicho de otra manera: “yo te invito a que pienses, sientas, hagas tal o cual cosa pero quien decide, a partir de mis argumentos, eres tú” Si no es así no es persuasión, es otra cosa pero no persuadir.

En definitiva, comunicar con eficacia sería saber generar todo este proceso en los oyentes.