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Con grandes palabras y sin método. Un ejemplo

Este tercer artículo quiere ejemplarizar lo que hemos trabajado en los dos anteriores. En el primero se desarrollaba la idea de que la mayoría de libros y cursos que hablan de habilidades transversales, es decir, aquellas que todos necesitamos para cualquier profesión (persuasión, inteligencia emocional, resolución de problemas, etc.) se quedan con decir lo importante que son y no explican los pasos ni el método para aprenderlas. Es el tan famoso: “¡Vale! ¡Ya estoy sensibilizado!, pero…  ¿qué hay que hacer mañana cuando me levante? ¿Qué tengo que hacer para conseguir dichas habilidades?”. En el segundo artículo, comentábamos cómo los buenos comunicadores saben usar palabras de impacto que obligan a que cada uno interprete desde su experiencia lo que  le han dicho. Marca la diferencia entre un excelente comunicador y uno mediocre.
Quería utilizar  a un buen comunicador que no tuviera nada que ver con horóscopos ni leer cartas del tarot para ilustrar tanto la habilidad de cómo decir mucho sin decir nada como, al  tiempo, reforzar la idea de la lógica ausencia de método en los discursos persuasivos de este tipo.
Para ello he elegido a Emilio Duró porque me parece que está en boca de todos e ilustra magníficamente todo lo que estoy comentando.  Como buen comunicador domina la técnica de no decir nada cuando es necesario y en cambio parecer que está diciendo mucho. Cualquier comunicador eficaz lo hace constantemente sobre todo cuando no quiere ser preciso para evitar que la gente le cuestione. Tampoco da método y eso es lógico teniendo en cuenta que son conferencias de sensibilización y, por tanto, no va a desgranar la metodología. Imagino que quienes vayan  a sus cursos sí saldrán sabiendo que es lo que hay que hacer para conseguir lo que él explica, porque, como bien dice él – hay metodología para hacerlo.
Aunque lamento , y eso no me lo esperaba, Emilio Duró en este video defiende la falaz “ley de la atracción”, por decir algo, ya que ni es ley ni es nada, sólo una media verdad para confundir –otra vez- a los que desconocen la psicología y sus procesos y hablar de oídas (¡qué fácil es meterse a hacer psicología sin tener ni idea!, ¿verdad?) y, utilice tantas veces “se ha demostrado” cuando justamente la ley de la atracción es imposible de demostrar, de ahí su carácter acientífico: ¡qué fácil es usar la ciencia para demostrar lo que uno quiere!. En fin, yo había elegido a esta persona para ilustrar dos cosas positivas: una, cómo decir mucho sin decir nada y dos, cómo el humor es persuasivo. Ilustraremos con este vídeo cómo diciendo poco se puede generar mucho impacto. Explicaré en otro artículo cómo usar el humor en la persuasión y más adelante comentaré esta nefasta “ley de la atracción” que lamentablemente se cita al final del vídeo.
Os indico el video que he usado (valdría cualquiera de un buen comunicador) y luego analizo sólo algunos puntos relevantes.
Casi al principio señala que hemos perdido la ilusión. Eso nos obliga a interpretarlo. Y claro, encuentro situaciones que perdí la ilusión o personas que me dicen que no están ilusionados y pienso: ¡Es verdad! Pero claro los ejemplos los he puesto yo, no él así es más fácil estar de acuerdo y convencerse. En segundo lugar, la ilusión no es un objeto como una casa o una mesa sino un proceso pero hábilmente nos mete en la cabeza que es tangible, que existe físicamente por sí mismo. Así nos hace creer que es algo que se pierde. Pero, ¿cómo se pierde la ilusión? ¿se cae a trozos o es algo que se cae del bolsillo? ¿se puede robar?, ¿se pueden comprar? ¿alguien tiene una de sobras? Nos debería explicar qué hacemos exactamente para perder la ilusión o qué hacer para recuperarla. Pero, al no explicarlo, no se arriesga a que no le entendamos o a que no estemos de acuerdo. No es específico: hemos perdido la ilusión y punto. Pero eso como mucho nos conciencia, pero no nos ayuda nada porque no nos dice qué hacer al respecto.
Como prueba de la pérdida de la ilusión recurre a un tópico: “te pica una avispa y te acuerdas de ella y no de las mil que no te han picado”. Pero si lo piensas, ¿qué tiene que ver “perder la ilusión” con recordar que la picada de la avispa duele? Pero parece que haya relación entre una cosa y la otra. Y eso, de nuevo, aumenta la convicción.
La persona está preparada para sobrevivir no para vivir”. Suelta una frase lapidaria pero ¿qué quiere decir? Nada o todo lo que el receptor quiera entender. Al no especificar su significado, es complicado no estar de acuerdo y por tanto la persuasión aumenta. Además ¿cómo lo sabe? ¿Ha hecho una investigación? ¿Si, no? Y si la ha hecho, ¿es fundamentada?¿dónde podemos consultar los hallazgos?
Sigue: “Hoy sabemos de física cuántica y sabemos que atraemos a la gente que es como nosotros” ¡Física cuántica! Un nombre fantástico y rimbombante que aumenta la credibilidad (del que no sabe lo que es, pero queda bien) y claro, convendría preguntarle cómo hace la física cuántica para atraer a la gente que es como nosotros. Cosa que no explica. Claro que desde hace tiempo la psicología tiene ideas interesantes y pragmáticas, ¡pero qué bien queda nombrar a la física cuántica para impresionar! (y para hablar de la supuesta e indemostrable “ley de la atracción”)
Tal como logras algo deja de hacerte feliz”, “El gran problema es cómo vivir 90 años con pasión, y para ello tenemos que seguir al corazón y no la razón”. ¡Perfecto! Pero ¿cómo se sigue al corazón? Dice: “Hemos hecho un mundo excesivamente racional”. ¿Quién? ¿Mejor uno irracional? ¿Eso es malo, bueno? ¿Por qué? ¿Comparado con qué? ¿Cómo debería ser exactamente entonces? No puede entrar a ser específico porque tendría que tomar posición y entonces sería muy vulnerable
En otro momento dice que le preguntaron: “¿Hay una fórmula para el optimismo?” Y contesta que “estamos midiéndolo todo, ¡no hace falta medirlo!” Claro que le podríamos preguntar que cómo sabe que no hace falta.  Acaso cuando él dice que la gente se cabrea o es feliz ¿no está haciendo igual? ¿Es que lo que él llama coeficiente de optimismo no mide el optimismo? Pero él está midiendo todo el rato aunque no lo exprese. Sólo usa “hay cosas que no se pueden medir” cuando le interesa. “No hay fórmulas para ser feliz –añade-, hay personas que siembran primaveras por donde pasan y hay gente que de todo hace un drama” Y eso genera un efecto de ohhhhh, pero ¿demuestra algo? ¡No! Pero refuerza y  aumenta persuasión. Termina: “Esto se puede enseñar”. ¿Enseñar a sembrar primaveras es el método para ser feliz? Las floristerías sí serían felices. Y ahora que lo pienso todavía no ha definido ser feliz. Por cierto,  ¿y si no hay fórmulas para ser feliz –como él afirma- cómo se puede enseñar a ser feliz?
El humor lo utiliza magistralmente pero de eso ya nos ocuparemos en otro momento. Invito a que sigáis analizando el video y viendo estos trucos. Porque está lleno de palabras vacías que apelan a saber popular y que, sin darnos cuenta,  atribuimos una veracidad sin ser críticos.
A partir del minuto 11… dejémoslo ¿vale? Como dice Buenafuente eso es muy avanzado

8 thoughts on “Con grandes palabras y sin método. Un ejemplo

  1. Es decir que diciendo algo ‘vacío’ de contenido pero adornándo el continente… ¿nos podemos llegar a creer cualquier cosa? Entiendo pues que ‘buenos comunicadores’ habrá muchos… pero ¿está el mundo lleno de ignorantes? Por llamarnos de alguna manera… jeje
    (Soy ex-alumno tuyo de sociologia de la comunicación en la UB)

  2. Sí y no. Aquí me refiero que si yo te digo:” si haces x vas a tener éxito”. No específico que significa éxito pero tu cerebro para para poder entender lo busca el significado que tiene para ti éxito, con lo que es más fácil persuadir. Así, si yo te explico un método que cuando lo escuchas te parece interesante y válido eso te convencerá pero si añado: “verás el éxito que obtendrás”, tú te imaginas lo que para ti será éxito y el mensaje es mucho más convincente. Y eso es lo que tiene que dominar un buen comunicador. Escucha un discurso de cualquier político y verás que todo está plagado de grandes palabras y tópicos pero de ninguna propuesta específica. Cuando lo hacen se posicionan y eso hace que su discurso pueda ser más objetable. También es cierto lo que tú dices, un mensaje bien arropado puede convencer , a veces, aunque sea dudoso.

  3. Yo tengo un problema soy mala comunicadora y ademas para hacer amigos o relacionarme con la gente es un problema que tengo y no se como solucionarlo.

  4. Yo no haría esta evaluación. Diría que no estás consiguiendo los resultados que deseas alcanzar. Realmente, no existen ni malos ni buenos comunicadores. Es fácil que tengas unas serie de pensamientos que te entorpezcan a la hora de comunicar/relacionarte pero de la misma manera que te bloquean puedes desbloquearte. Te ánimo que sola o con la ayuda necesaria te animes a modificar esto. Un abrazo.

  5. El problema de la comunicación és que tu mensaje quiera ser recibido. ¿Como hacer para comunicarte con alguien que “no escucha”? Ahí es dónde reside mi punto débil: insistir en que mi mensaje sea escuchado y al no obtener “feeback” volver a insistir y esto creo que es el error insistir demasiado..

  6. Gracias Eduardo, lo leeré con mucho interés. Espero poder obtener pautas para reconducir mi modo de actuar para ser más efectiva y no “morir en los intentos”, como hasta ahora. Un abrazo.

  7. Muy buen ejemplo Eduardo! No lo había visto pero es increible como el tipo se planta casi hablando como si de un mesias se tratara y a la vez no esta diciendo nada de nada, muchas de las cosas que dice las deja para que nosotros mismos las interpretemos y les demos nuestro sentido, haciendolas de este modo ”válidas”. Hay que añadir que parece que esta recordando un diálogo interior el cual no recuerda muy bien y va improvisando sobre la marcha, en mi opinión se vende mejor verbalmente que gestualmente, ya que todos sus ejemplos parecen adornados con pura imaginación (en el minuto 11 como dices tu, mejor dejemoslo, ya que parece que lo que dice no se lo cree/entiende ni el).

    Axel Peinado López.

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