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Construir argumentos fuertes, creíbles e impactantes

En un artículo anterior ya señalamos que la mayoría de argumentos son débiles. Nos parecen sólidos porque así lo pensamos pero para un buen persuasor están llenos de huecos por donde entrar.

Decíamos que el primer paso es tener claro esta debilidad para protegerlos, es decir, ser conscientes de ello sería el paso previo para construir argumentos fuertes, creíbles e impactantes. Y para conseguirlo decíamos que habían varias formas. Describamos algunas de las formas.

• Asegurar.
Si yo hubiera dicho “todos los argumentos son débiles” ese “todos” debilitaría mi argumento ¿por qué? porque con sólo que una persona me pudiera mostrar una excepción me lo rompería o me lo debilitaría mucho. Pero yo no he dicho “todos” sino que he dicho: “la mayoría”. Yo mismo he debilitado mi argumento pero, paradójicamente, le he dado más fuerza. Ahora puede resistir sin complejos alguna excepción. Claro que hay que encontrar la justa medida.

• Credibilidad.
Poner ejemplos, datos, apelar a expertos no aseguran la “verdad” del argumento pero le dan credibilidad. Y esta es la palabra clave: dar credibilidad, hacer creíble tu argumento a los oídos de tu interlocutor es lo que justamente hace que un argumento sea sólido.

• Emocionalidad
La emocionalidad en la persuasión es un elemento importante. Un argumento por sensato, válido que sea si no viene acompañado de la emoción adecuada es un argumento “pobre”.

• Adaptarlo a su estructura mental
Recordar que adaptarse a la forma de pensar del otro es siempre un factor clave. Si el argumento está construido siguiendo la forma en la que el oyente enfoca las cosas el mensaje gana fuerza persuasiva.

Estas son unas cuántas formas para construir argumentos fuertes, creíbles e impactantes. Conviene recordar y ser consciente que un argumento por sólido que sea no generará efecto alguno si no eres capaz de comunicarlo con impacto.