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Flexibilidad mental y argumentativa

Flexibilidad mental y argumentativa

flexibilidad mental y argumentativaLa flexibilidad argumentativa consiste en que ante un argumento de la otra parte, saber encontrar sus puntos débiles para poder darle la vuelta. Por ejemplo, si alguien te dice que un producto es caro tu puedas contra argumentar demostrándole que en realidad es barato. También se puede hacer en forma de preguntas, hacer que la otra persona, al contestar, revise por sí mismo sus conclusiones anteriores. Esta última manera, se llama argumentar por preguntas y es lo que todo coach debiera conocer.

En el fondo, al menos en los temas que un profesional trata a diario, casi todo es cuestionable (por no decir todo). En otro apartado ya indicamos que para disponer de argumentos sólidos es necesario reforzarlos dándoles mucha credibilidad pero, la verdad es que si quieren cuestionarlos, pueden.

Aunque pueda depender del ingenio de cada uno las estructuras de contra argumentación se pueden aprender sin problema alguno. ¿Sin problema alguno? La verdad es que sí existe un obstáculo. Y este debe tratarse antes. Lo describiré a partir de un ejemplo común sacado de un libro de Damboronea que me fascinó. La situación es la siguiente. Un padre está hablando con su hijo y le dice que tiene que ir más a clase, que si no lo hace suspenderá y tendrá problemas. El hijo lo escucha y le suelta a bocajarro, “pero papá si tu a mi edad nunca ibas a clase”.

Claro que el padre puede argumentar (y Damboronea nos pone un ejemplo maravilloso) pero si uno se pone en la situación es fácil que se quede sin palabras y maldiga el día que se lo contó. Como mucho la cosa puede acabar en una discusión si iba-no iba. ¿cuál es el problema? En el momento en que aceptas que lo que dice el otro es cierto tus recursos de contra-argumentación se diluyen como un azucarillo en el agua. Tu flexibilidad argumentativa desaparece ¿por qué? Por que si es cierto ¿cómo puedes argumentar en contra?

Y aquí entra la inteligencia emocional. Es el aprender que la mayoría de las causas que la gente utiliza para defender sus argumentos son altamente cuestionables pero si te las crees, las haces tuyas ya son imposibles de cuestionar. Es ese darse cuenta que lo que escuchas no tiene porqué ser necesariamente cierto. Y esto debe entrenarse. Es un cambio de mentalidad muy necesario.

Solo dispondrás de flexibilidad argumentativa en la medida que tengas flexibilidad mental.

¿Qué le contestó el padre al hijo? Algo tan simple como: ¿De qué quieres que hablemos de si lo que yo hice está bien o esta mal? ¿de si mis actos justifican los tuyos? O ¿de si lo que haces está bien o mal?

Yo me lo he apuntado, nunca se sabe si tendré que utilizarlo algún día.