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Hablar en público: ¿Cómo haces para hacerlo mal?

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Hace poco un alumno me decía: “nunca podré hablar en público, me quedo en blanco, me pongo nervioso”. Me lo quedé mirando seriamente y le hice la pregunta que considero clave. Le dije: “Yo sé hacerlo bien, me gustaría saber que haces tú para hacerlo mal”. Se me quedó mirando confuso. ¿Que hago yo? Nada… me pongo nervioso”. Entiendo, contesté. Ante su silencio y su confusión cambié la pregunta. “Entonces, ¿qué haces para ponerte nervioso, para quedarte en blanco?” Me volvió a mirar casi molesto. “¿Qué hago yo? Yo no hago nada, yo no quiero que me pase eso… simplemente ocurre” -dijo contundente y hasta desafiante.

Por un momento me pasó por la cabeza preguntarle si es que hablar mal en público era como una enfermedad, es decir, como una especie de infección. Vas tranquilamente por la calle y respiras el virus de hablar mal en público y claro, mientras lo tengas en tu cuerpo, es imposible hacerlo bien. Los síntomas de esta enfermedad podrían ser los que él me indicaba: quedarse en blanco, nervios, temblores convulsivos… Claro, otra explicación sería el ADN. ¡Tengo genes que me impiden hablar bien en público! Ridículo, ¿no?

Pero si no es un virus, si no es cuestión de herencia genética ¿entonces? Entonces tiene que ser que el, sin darse cuenta, hace algo para hacerlo mal, es decir, sigue perfectamente una metodología, paso a paso, para hacerlo mal. ¡Y es muy bueno haciéndolo mal! Debería presumir: “tengo un método infalible para ponerme nervioso, para quedarme en blanco. Y es tan bueno que siempre lo logro. ¿te lo enseño?”

Porque si no es una enfermedad ni herencia biológica tiene que ser una estrategia mental. Forzosamente tiene que hacer algo en su cabeza para que eso suceda. ¿Imaginarse que nadie le va a escuchar? ¿Imaginarse que se reirán de él, que pensarán: pobrecito, se esfuerza pero nada? o quizás generarse unos altos estándares de ejecución: “tengo que impresionar a todos con mi intervención”. Claro si te marcas una expectativa tan alta es fácil que la ansiedad cabalgue desbocada. En todo caso, estos pensamientos son algunos de los elementos de un método, infalible, para fracasar. Y, por supuesto, esta forma de pensar, conllevará las emociones pertinentes para cumplir esas expectativas.

El primer paso es ser consciente de lo que haces. Piensa, ¿qué te pasa por tu cabeza cuando vas a hablar en público? ¿Qué ves, qué te dices, qué imaginas de manera que “sientas” que eso que simulas es absolutamente cierto? Porque esa el la clave. Tú tienes un método, tú haces las “cosas” necesarias para ponerte nervioso, para quedarte en blanco, para “bailar” convulsivamente ante tu audiencia. Y esa extraordinaria estrategia para hacerlo mal se puede cambiar por otra para hacerlo bien. Porque hacerlo bien ya sería suficiente, ¿no crees?

 

Eduardo Resbier. Director Postgrado de Comunicación Persuasiva. Título propio de la Universidad de Barcelona. Puedes ver una breve explicación de los objetivos del Postgrado en este video

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4 thoughts on “Hablar en público: ¿Cómo haces para hacerlo mal?

  1. Bravio Resbier, una vez más, brillante este blog sistematizando y compartiendo todos tus conocimientos. En cualquier caso, cambiar la estrategias inconscientes no suele ser tarea fácil (creencia). ¿Podrías compartir algún artículo con metodología al respecto? Abrazo amigo.

    • Muchas gracias Toni. Tienes razón, disponer de un modelo sistematizado de cambio de creencias es mi objetivo y no es fácil, hay muchos modelos, teorías que aportan mucho pero efectuar un aporte sistematizado sería muy útil. A ver si con el tiempo… Gracias por tus ánimos!

  2. Puc aportar-te alguna observació que he fet del meu mètode per poder parlar en públic treient-me nervis del damunt:

    1r. avisar dels teus punts febles possiblement comuns amb el públic

    2n. donar una opinió, si és possible, de si estàs d’acord en realitzar el discurs o no.

    En definitiva, crítiques de context o descripció personal que situi a l’espectador i l’ensenyi a observar el lloc on es troba.

    D’aquesta manera de vegades aconsegueixes que es posin en el teu lloc i gràcies al procés d’empatitzar desarmes els prejudicis que puguin tenir cap a tu i crees acceptació, que és la causa més generalitzada per la qual et poses nerviós/a (ho dic per experiència).

    Som així de còmodes: si nosaltres també cometem aquest error li restem importància i creem la complicitat de “companys d’error” o “companys de frau” en el cas d’Espanya.

    M’ho estic passant molt bé, gràcies pels articles

    Marta Riera

    • Gracias por compartir tu experiencia. Opino que si a alguien le funciona un método es bueno compartirlo, ¡Cuántas más ideas mejor! Y me alegro que te lo estés pasando bien con los artículos. Un abrazo!

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