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No es culpa mía, él me lo ha ordenado.

Tercera entrega de experimentos de psicología social. Después de Ash y Moscovicci le toca el turno a Milgram. Sin lugar a dudas este es uno de los experimentos que más me han impactado. ¡Que lo disfrutes!
 
Imagina que participas en un estudio sobre aprendizaje. Al azar te ha tocado ser el que verifica las respuestas de otro compañero que hace de “alumno”. Un profesor de una prestigiosa facultad norteamericana, tal y como indica su tarjeta de identidad colgante de una flamante bata blanca de investigador, te comenta que tu tarea consiste en suministrar una descarga eléctrica por cada respuesta errónea que el compañero cometa. Las descargas van desde baja intensidad hasta alta intensidad, peligro de muerte. Incluso al principio tú mismo recibes una de baja intensidad para que te hagas a la idea (¡Cielos, pica!). Con cada error el voltaje aumenta. Quieren ver como el estrés afecta al aprendizaje, bueno, eso te dicen.
 
En realidad Milgram, que fue el psicólogo que dirigió este experimento, estaba reproduciendo la situación de los campos de exterminio nazi. Muchos de los oficiales y soldados alemanes de esos campos de concentración indicaron que sólo cumplían órdenes, que no podían hacer otra cosa que obedecer. ¿Sucedería lo mismo en el experimento? ¿Los participantes se plegarían a las órdenes de los investigadores? ¡Estamos en EE.UU, señores! ¡Educados todos en una democracia… en los valores universales del ser humano! ¡Seamos serios!
 
El alumno comete un error y el investigador te dice: dale una descarga.  ¿Qué haces? Obedecer. Oyes un ligero grito. Sigue la tarea y comete otro error. Subes la intensidad. El grito es mayor. Pero el investigador, sin gritar, con la voz de un simple administrador te dice: tienes que continuar. No te presiona, sólo te recuerda lo que tienes que hacer, continuar. Participas en un experimento y ese es tu trabajo. No hay nada en juego. No hay amenazas, tu familia no está en peligro. Y suministras otra descarga, algo mayor que la anterior. Así hasta que te acercas a la zona de alta tensión. Y vuelve a fallar. Tienes que darle otra descarga, debes darle esa descarga. Si un profesor de Harvard, con su bata blanca, te lo recuerda ¡quien va a desobedecer! ¡Ellos deben saber qué se llevan entre manos! ¿No?. Lo tristemente interesante, es que se llegaron a dar descargas letales de 450 voltios (45%). Y, entonces, el supuesto alumno ya no grita, sólo hay silencio. Afortunadamente todo está amañado, nadie recibe descarga alguna, son actores de teatro haciendo su papel. No hay cámara de gas al final del pasillo.
 
Es interesante ver imágenes del estudio original. Cómo los participantes se angustiaban al oír los gritos del supuesto compañero de investigador (te podía haber tocado a ti). Se debatían entre obedecer o enfrentarse a la autoridad y el tanto por ciento que obedeció fue muy alto. No quisiera haber estado en su piel ¿Qué hubiera hecho yo? ¿Qué hubieras hecho tú?.
 
¿Qué tienen los uniformes? Cuando en vez de investigador con flamante bata blanca el investigador llevaba unos tejanos y una camiseta los resultados cambiaban drásticamente. Ya no se plegaban tanto. Tampoco obedecían de la misma manera cuando, en una versión hard (¿más todavía?) del estudio, tenían que obligarles a poner las manos en la rejilla electrificada. Ya se sabe, la despersonalización ayuda.
 
Eduard Punset en uno de sus excelentes programas de Redes, escenificó la investigación. Carece de la fuerza de la original pero ayuda a comprender la experiencia. Recomiendo que lo degustéis (pongo el enlace al final de la entrada).
 
También en Francia, con la excusa de un falso programa de televisión, se reprodujo este experimento en forma de un concurso televisivo. ¿Darías una descarga eléctrica de alto voltaje a una persona por un millón de euros? Buffff mejor no hacer la pregunta. Ummm, una buena base para un reallity show, ¿no?
 
 
 
 
Saber que los humanos, que todos los humanos, somos capaces de matar a alguien por una simple instrucción es tocar de pie en el suelo y obligarnos a repensar-nos.  Yo no haría eso… ¿seguro?
 
Si bajamos el listón cuantas veces estamos obedeciendo sin cuestionar lo que nos dicen incluso en contra de nuestras creencias. No hace falta que ponga ejemplos ¿verdad?
Ojalá este artículo genere una buena reflexión. La merece.
 
 
 
Reproducción del experimento de Milgram (Redes – Punset)
 
 


 
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14 thoughts on “No es culpa mía, él me lo ha ordenado.

  1. Maria Gema(gestion de personal)

    Uff! me parece muy fuerte, da hasta miedo ver lo que hacen o imaginar lo que pueden hacer con nosotros. Creo que en ocasiones se obedece para no destacar entre los demás, porque normalmente si eres diferente con pensamientos o actitudes “libres” la sociedad te juzga y te margina.

  2. Maria José BLázquez, (gestión de personal)

    ¿Cuantas veces he caido en la obediencia “ciega” no lo sé? Pero sí que he procurado y sigo haciendolo, transmitir “resposabilidad” en lo que hacemos y decimos. Recuerdo que cuando mis hijos eran pequeños les decia con frcuencia: ¿Puedes asumir las consecuencias de lo quieres hacer o decir? Si es así hazlo, pero si soy yo quien lo tiene que asumir seré yo quien decida si se hace o no.”
    Pienso que no me ha ido muy mal, tengo la impresion de que analizan las consecuencias y que son responsables, actuan en libertad, la que da el conocer lo bueno y lo malo y escoger lo bueno.
    Sé que, en muchos momentos, por no ser persona fácil a la obediencia ciega, y con determinada personalidad, me ha supuesto dejar de tener relaciones sociales, que en principio me resultaban “gratas”, no obstante uno de los planteamientos que han sido claves en mi vida ha sido cuestionarme ante una acción que debo llevar a cabo: “¿Esto lo ha decidido quién? Yo u otro por mí?”
    La obediencia “ciega” se da cuando te fias de quien ordena, por ello considero que es muy importante saber de quién te fiás y así y todo ver las consecuencias de nuestros actos y tomar decisiones personales asumiendo las consecuencias.
    El experimento mostrado ciertamente hace reflexionar, pero desde mi punto de vista lo que debe hacer además es tomar conciencia de la manipulación de que somos o podemos ser objeto. Así como la necesidad continua de estar alerta que no quiero decir sospechar de todo y de todos. Intentar conocer las diferentes formas en que podemos ser manipulados y a la vez no manipular nosotros

  3. Mónica Muñoz (F5)

    Al leerlo se me han puesto los pelos de punta. No sé si me ha sorprendido más la respuesta de la gente, o pensar que yo misma lo habría hecho. Cuando lees, oyes o te explican algo así, es obvio que lo primero que piensas es “están locos”, pero acto seguido, y si te paras a pensar un poco en ello, te das cuenta de que tú en su lugar habrías actuado exactamente de la misma manera. Nunca se me habría ocurrido castigar el error de un alumno con una descarga eléctrica, pero probablemente si un profesor me asignara esa tarea, lo haría. Y no lo haría porque piense “como lo ha ordenado él, será su culpa y no la mía” ni tampoco “tengo que obedecer”. Creo que lo que en realidad pensaría es “si me pide que lo haga, será porque sabe lo que se hace, y no pasará nada grave”. Creo que mi obediencia, y la de muchos otros, no se basa en la simple autoridad, no obedecemos y ya está. Es más, creo que si nos dijeran que debemos hacer algo porque lo dice la autoridad, no lo haríamos. Pero si creemos en alguien, si pensamos que hay una persona que sabe más que nosotros, si la creemos más preparada, lo haremos, porque confiamos en su criterio. De pequeño era muy fácil, obedecías a los mayores, pero ¿qué pasa cuando eres mayor? ¿a quién obedecemos ahora? ¿al profesor que es más mayor y tiene más experiencia y conocimientos que tú? Creo que más o menos eso es lo que sucede. No sabría cómo explicarlo mejor, simplemente creo que tenemos la necesidad de refugiarnos en algo superior a nosotros, cuando eramos pequeños encontrábamos ese refugio en los mayores, y ahora que somos mayores, en los que creemos que saben más que nosotros.

  4. Cristina Gragera González F5

    La verdad me han impresionado mucho los videos en que se representa la escena, más de lo que me había imaginado por sus explicaciones en clase. Es impresionante como nos dejamos influir por alguien que representa una mayor autoridad y sinceramente te hace reflexionar sobre como podemos llegar a dejar que nos controlen la vida porque “lo dice el que sabe” o “aquí manda él”. Creo que son cosas así las que te hacen darte cuenta de la facilidad de manipular nuestro cerebro y como muchas veces sin darnos cuenta lo aplicamos o lo sufrimos. Me parece un “arma” muy poderosa y que creo que nos influye cada día preocupantemente.

  5. Yo sólo haría una apreciación. Cierto es que en el concurso comentan el premio de 1 millón de Euros. Pero si se basaron en el estudio original de Milgram, lo impresionante de esa obediencia ciega, es precisamente la aparente falta de recompensa, de presión y amenazas… Por eso, creo recordar que quizás el millón de euros fuera para el torturado si pasaba las pruebas y no para los torturadores… sino no tendría ningún sentido.

    Partiendo de la base, que no hay recompensa, me uno al criterio de “inclusión social” de hacer lo que se espera de ti para ser aceptado por aquellos a quienes les das autoridad sobre ti y sobretodo valía dentro de tu escala de valores y creencias; y por consiguiente, les cedes tus decisiones, tu responsabilidad, incluso la culpabilidad de tus propios actos.

    A mi lo que me parece increíble no es la manipulación a la que podemos estar expuestos, sino nuestra capacidad de auto-sugestionarnos hasta tal punto de no ser conscientes de nuestros actos y “eliminar a nuestro pepito grillo particular”… es simplemente INCREÍBLE.

    Imaginaos de lo que podemos llegar a ser capaces y no me refiero a cosas abominables que eso lo ha dejado claro el experimento… sino a cosas muy positivas para nosotros mismos, situaciones que creemos imposibles porque nosotros mismos nos sugestionamos para creer y pensar de esa manera. Porque el entorno es importante, pero no nos engañemos nosotros SIEMPRE, SIEMPRE, DECIDIMOS (pongamos las excusas o razonamientos que pongamos).

    Ya que nos vamos a sugestionar igualmente… ¡¡HAGÁMOSLO EN POSITIVO!!!

    Eva Pomegranates

  6. Que buen artículo!!!! y en videos me ha impresionado muchísimo más que escrito, . Parece mentira como podemos ser manipulados y con que facilidad. Yo pienso que cualquier hombre/mujer es capaz de hacer cosas terribles a través de la obediencia ciega por ejemplo: si nos viéramos en una situación en la que hemos de matar a alguien porque nos lo ordenan y no tenemos otra opción pues lo acabaríamos haciendo ya que la responsabilidad no es nuestra si no de quien nos lo está ordenando. Increíble pero cierto.
    Un saludo

    Sonia Corpas (Gestión de personal)

  7. Lo gracioso es que siempre hay otras opciones y la responsabilidad “siempre es de quien comete el acto” por lo menos de su parte de culpa.

    Lo realmente increíble de este artículo sería saber que es lo que nos decimos a nosotros mismos para creer que no tenemos opciones y a ceder ante la obediencia ciega… No todos han caído, aunque sí una mayoría, habría que estudiar esos casos.

    Eva Pomegranates

  8. Perdón, quería decir, una minoría que también podría ser objeto de estudio, dada su baja frecuencia en el experimento y quizás más fácil de encontrar patrones de conducta comunes.

    Eva Pomegranates

  9. Manuel Leandro Romero Álvarez

    Es alucinante como somos capazes de ser persuadidos por alguien que nosotros creemos mejor preparado que nosotros respecto a un tema que desconocemos..Si pensamos que lo que estamos haciendo,por malo que sea y comprobado en directo por nosotros,esta controlado por parte del que nos lo manda,accedemos..con cierta negativa,pero accedemos con unas palabras persuasivas(¿Por qué vamos a decir que no a algo que nos manda un “ser superior”?)Si hay algo que estemos haciendo mal no saldrá de nosotros si no de una orden,perdemos cualquier parte de culpa..

    Mirado de manera inversa..si somos capazes de obedecer ordenes perjudiciales para terceras personas..tambien podemos utilizar esta persuasion para crear ordenes que ayuden y hagan mejor la sociedad..

    ¡IMPRESIONANTE como podemos llegar a ser manipulados como robots!

    Manuel Leandro Romero Álvarez(F4 ADE)

  10. Edgar Fernández Cuchi (Gestión de personal)

    Artículo muy interesante sobre el poder de la autoridad a la hora de decidir sobre nuestras acciones.
    Al respeto me gustaria añadir un par de cosas que me han llamado la atención. Por un lado la actitud de los concursantes, o sujetos de estudio (figura del profesor) , los cuales cumplen las órdenes dictadas por el supervisor de dicho experimento (figura autoritária). Este en ningun momento alza la voz a la hora de ordenar las acciones a realizar por los “profesores” o concursantes, por lo tanto podemos decir que no se sienten amenazados, cosa que podia explicar su actitud, sinó que simplemente estan sometidos a la figura autoritaria del “investigador”. Entonces se me ocurre la siguiente pregunta. ¿Realmente tenemos tan poco criterio? De acuerdo que es la autoridad y que bajo unos estatutos “preestablecidos”debemos cumplir lo que nos ordenan pero como podemos ver en este experimento, seriamos capaces de matar a alguien porque alguien que esta “por encima nuestro” nos lo ordenase.
    Otro aspecto que me llama la atención es el siguiente: Por un motivo u otro has de actuar de una manera en particular pero eres consciente que quizas no es la mejor manera de hacerlo, entonces en el momento que alguien ” que esta por encima tuyo” da el visto bueno para llevar a cabo esta acción nos dejamos de preguntar si dicha acción sigue sin ser lo más correcto y nos desprendemos de dicha responsabilidad ya que esa “figura autoritaria” nos lo ha dictado de tal forma. ¿Nuestras figuras autoritárias siempre nos dictaran las acciones más acertadas en cada situación?…

    Personalmente, creo que no samos conscientes del poder autoritario al que estamos sometidos porqué desde que nacemos lo estamos ,ya sea con una figura paterna, materna, profesores, jefes..

  11. Bajo mi punto de vista, los “castigadores” de este juego ademas de la evidente presión a la que se ven sometidos por el entorno, tienen muy interior izadas dos falsas creencias que tambien juegan un papel fundamental que les motiva a seguir hasta el final (en una gran mayoría de casos). Por un lado creo que ellos tienen muy interiorizado el hecho de que el resultado para el concursante castigado va a ser bueno. Por otro lado, me da la sensación de que en el fondo todos están convencidos de que en la TV todo esta controlado y que para ellos es “IMPOSIBLE” que el concursante vaya a morir ni que vaya a sufrir hasta la saciedad. Se que los comentarios del torturado dan pie a pensar lo contrario, pero… “NO PUEDE SER, DEBE ESTAR EXAGERANDO…” (algo así pensaran). Ademas, ya les va bien pensar eso ya que de este modo justifican su comportamiento y les es éticamente mas cómodo seguir.

    EDU ALVAREZ

  12. Estela Torres Milla (Gestión Personal, Mañanas)

    Después de ver este artículo, una vez más pienso que somos marionetas…
    Vivimos influenciados por nuestro alrededor, ya podemos tener personalidad,carácter,genio..que en momentos “clave” como en el que se da en este articulo donde los concursantes hacen cosas impensables, nuestro criterio y pensamiento se esfuma por una simple orden de “personas por encima nuestro”.
    Diariamente veo situaciones no tan extremas como esta, pero realmente con los mismos valores.. Y sino.. que le pregunten a la gente que trabaja o que haya trabajado alguna vez porque entre compañeros de trabajo no somos totalmente trasparentes o si mas no.. igual que con amistades fuera del ámbito laboral?
    Esta bien claro, miedo a que nuestras “autoridades” se enteren de nuestra manera de pensar, nuestros diferentes puntos de vista… Miedo y más miedo a no mostrarnos tal como somos a “X” personas.

    En definitiva, injustificable..

  13. Rocío Sánchez Amo ( gestión de personal)tardes

    Primero tengo que decir que me ha encantado el artículo. Yo creo que desde que nacemos tenemos la figura de la autoridad, primeramente pasan por los padres, como: “no llegues tarde a casa porque sino abra consecuencias, o bien no sales el próximo fin de semana o ¡¡te quedas estudiando!!”, la policía, hacienda…un sinfín de entes públicos que desde tiempos inmemorables nos han establecido unas normas de conducta, según ellos para el buen establecimiento y entendimiento del colectivo de la sociedad que en todas ellas su incumplimiento conlleva unas consecuencias. Bien es cierto que el ser humano en condiciones extremas de estrés no piensa con claridad, creo yo que no se para en pensar si lo que hace está bien o mal, en las consecuencias ni el daño que puede llegar a ocasionar, simplemente su cerebro actúa en función del cliché que tiene metido que es obedecer y obedecer. Eso me hace pensar, en lo títeres que somos, como nos han manejado y manejan por ejemplo con la política.

  14. Me ha parecido un artículo muy interesante… la manera en que las personas nos dejamos llevar por situaciones, creyendo que no somos responsables de ello. Simplemente con una justificación: “me han dicho que lo haga”… No me ha parecido nada lejano de la realidad, éstas situaciones las vivimos a diario, obviamente no al mismo nivel, pero parece increíble que no nos demos cuenta de que quién ha de manejar ciertas situaciones en la vida somos nosotros mismos, aunque eso conlleve enfrentarnos a personas que tengan autoridad sobre nosotros. En la vida no puedes perder tus valores morales, eso ha de ir por encima de cualquier ordén, venga de quién venga.

    CRISTINA MÉNDEZ (sociologia de la comunicación i grupos)

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