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¿Para qué?, si no hay nada que hacer…

Dentro de la serie de experimentos de Psicología Social que he iniciado hoy quiero hablar de otro muy interesante que dio base al concepto de indefensión aprendida (learned helplessnes) de Seligman. Un tema importante en nuestra vida personal y muy a tener en cuenta cuando intentamos influir a alguien que sufre esta indefensión aprendida. Este concepto dará lugar a más entradas en este blog dado su importancia para nuestra vida y para la persuasión y la sugestión. Espero que os guste.

 
 
 
Una de las cosas que más me han asombrado, desde pequeño,  era imaginar a los miles de judíos ir caminando a las cámaras de gas nazis sin resistirse. “Morir por morir, mejor luchando”, me decía: “ellos les superaban en número, alguna posibilidad había, ¿no?” Incluso llegué a pensar, peligrosamente, que quizás los judíos eran así. Afortunadamente una investigación de psicología social hizo que cambiara de opinión.
 
Este impresionante experimento dio lugar al hallazgo de un concepto clave, el de la indefensión aprendida de Seligman. Seligman partió, según me comentaron en la facultad (1), de algo inesperado: psicólogos norteamericanos estaban efectuando una investigación típicamente conductista que consistía en entrenar perros para que al recibir una descarga eléctrica saltaran una pequeña valla y se pusieran a salvo. A priori, se trata de algo muy fácil para un perro, pero ocurrió algo extraño, los perros se acurrucaban y soportaban estoicamente la electricidad. ¿Qué estaba sucediendo? Después de darle vueltas y más vueltas al asunto descubrieron que el transportista que los había llevado los tenía hacinados en un compartimento y como no paraban de ladrar les había golpeado reiteradamente con una vara. Los perros aprendieron que ante ese castigo no había solución así que al ser puestos en las condiciones experimentales hicieron lo que sabían, aguantar el castigo sin tratar de escapar.  Es como si hubieran aprendido que no había nada que hacer y, por lo tanto ¿para qué tratar de ponerse a salvo? Habían aprendido que su conducta no influía de ninguna manera en los acontecimientos así que dejaron de hacer. Es como si se generara un déficit en el aprendizaje posterior, es decir uno aprende que no puede aprender a controlar su entorno.
 
Seligman demostró que cuando una persona aprende a que no puede hacer algo, que por más que lo intente no lo conseguirá, deja de hacerlo porque sabe, positivamente, que no servirá de nada. ¿Para qué probarlo si no es posible? Y entonces, se abandona, como los perros de la experiencia.  A este fenómeno le llamó: indefensión aprendida.
 
Si bien es cierto que esta indefensión cobra gran fuerza en momentos tempranos de la vida de las personas debido a vivir situaciones ante las cuáles no podían hacer nada y aprendieron a no hacer nada, a dejarse arrastrar (familias con problemas de apego, pérdidas de padres…) el hecho es que es un proceso que se puede adquirir fácilmente en cualquier momento. ¿Algún ejemplo? ¡Miles!
 
 
Fracaso en los estudios: “Tú nunca aprenderás matemáticas”, “¿Ves?, no sirves para esto”, “Sólo con abrir el libro y leer un par de líneas me doy cuenta que no entiendo nada”; pésimos profesores o simplemente desmotivados que con sus malas explicaciones o su desidia trasmitieron el mensaje: tú nunca podrás y los alumnos lo aprendieron desde la infancia –sí, esos alumnos fueron como hipnotizados, el principio es el mismo como desarrollo en otro artículo en este blog.
 
En las relaciones afectivas: “Ya lo hago yo, que tu no sabes”, “¿Quién te querrá a ti?, nunca nadie te ha querido”, “¿Cómo esperas que alguien te quiera?”, “¿Ves? Siempre que me ha interesado alguien me ha dejado. No vale la pena ni intentarlo, así te ahorras disgustos”, “No depende de mí, siempre prefieren a otr@”, “Cuando pone esa cara sé que no vale la pena ni intentarlo”…
 
En las personales: “¿Un crédito?, ¿tal como están las cosas? No me lo darán”, “He ido a varios bancos y nada, ¿para qué seguir?…”
 
Situaciones de trabajo: “Llevo un montón de entrevistas y nunca me han contratado”, “¿Hablar en público? Siempre me pongo nervioso y me quedo en blanco. Es mi sino”, “¿Cambiar de empleo? ¿Decir que esta situación es injusta?”,“¡Más vale malo conocido que bueno por conocer!”…
 
Y así podríamos escribir miles y miles de ejemplos donde la indefensión, esta sensación de desamparo, de que uno no controla su vida, que todo depende del azar o de los otros, va haciendo mella y, reforzada por efecto pigmalion (véase artículo en este mismo blog), nos incapacita haciendo que permanezcamos parados, inactivos, apáticos, desmoralizados, incapaces de reaccionar, facilitando que nos generemos depresión o procesos similares.
 
Y ojo, eso no sólo nos lo trasmiten con palabras sino principalmente por comunicación no verbal: muecas, expresiones de desaprobación, de decepción. Un tú eres capaz acompañado de una expresión de incredulidad hace mucho daño. Habrá que dedicar un artículo a este tema.


La indefensión aprendida explica no sólo la depresión sino cada vez que dejamos de luchar por algo que nos interesa, cada vez que dejamos de tomar decisiones porque sabemos (hemos aprendido) que no lo conseguiremos y nos sentimos abatidos por ello. Queremos hacerlo pero al mismo tiempo sabemos que no es posible. Más que persuadir-nos nos hemos sugestionado negativamente.
 
¿Qué hay que hacer? (2) Básicamente conseguir que la persona se de cuenta de que es capaz de tomar las riendas de su vida, que se trata de una percepción sumamente sesgada sobre la realidad, y no la realidad misma, por lo que no es algo inamovible, que es tu forma de pensar la que te paraliza. Hay que desaprender esa maldita creencia de que uno no tiene control sobre su vida.
 
¿Qué es lo que dificulta este cambio? ¡La emoción! Cuando uno piensa que no hay nada que hacer le entra toda una emoción incapacitante pero también familiar de que eso es así, que es cierto. Cuando alguien dice que puedes cambiar, si no cambia esa fatídica emoción, sus palabras suenan a huecas. Son bonitas palabras que no sirven para nada ¡Se las ha dicho tantas veces! ¡Se las han dicho en tantas ocasiones! Aquí fallan muchos terapeutas, coaches:  descuidan la vertiente emocional, olvidando que es lo que sentimos lo que nos indica si lo que pensamos es verdad o no.  Se debería  dotar a la nueva forma de pensar de fuertes emociones de convencimiento, determinación, seguridad… sólo modelando la emoción, de forma adecuada, haremos creíbles las nuevas creencias.
 
Dejadme poner un ejemplo práctico. Un niño tiene indefensión hacia las matemáticas. Los padres buscan el mejor profesor y éste le da las mejores explicaciones. ¿Tendrá éxito? Siempre y cuando el profesor primero le enseñe al niño que es capaz de controlar su aprendizaje. Antes de enseñarle la raíz cuadrada tendrá que invertir en que el niño sienta que el aprendizaje depende de él, que puede controlar y dominar las mates generando una emoción de confianza, determinación. Después ya aprenderá. Menos matemáticas y más sensación de control. ¿Ves cómo puedes? ¿Ves cómo dominas? ¿Ves cómo sólo depende de ti? Probablemente hay que empezar por conceptos básicos, quizás no los que tocan ese año pero igual que para saltar un camino enfangado, retrocedes hacia atrás para ganar impulso, hay que conseguir que el niño note que el aprendizaje está a su alcance. El profesor tendrá éxito si más que profesor es un auténtico coach (terapeuta).
 
Como persuasores nos encontraremos  muchas situaciones en las que el interlocutor está en esta situación. No perdamos tiempo en convencer de que hagan algo, tomen una decisión… dediquemos nuestro tiempo primero en que se sientan con control sobre sus actos, después les intentaremos convencer de lo que queramos.
 
Recordar que, cuando tenemos indefensión, en el fondo no queremos quitárnosla porque nos asaltan pensamientos del tipo “¿qué pasará entonces?”. Parafraseando a Erich Fromm, tenemos miedo a la libertad. Al fin y al cabo esta situación será negativa pero forma parte de nuestra vida. Es conocida y da miedo todo lo que es nuevo.
 
¿Qué opináis? ¿Estáis o habéis estado en una situación de éste tipo? Sería interesante iniciar un fecundo diálogo en los comentarios. ¡Hasta la próxima!
 
 
Este artículo se verá apoyado por varios más dado la importancia del tema y sus implicaciones en persuasión y sugestión.
 
NOTAS:
(1)Técnicamente, se trata de la combinación entre un condicionamiento clásico con un condicionamiento operante. Yo cuento la historia tal como la recuerdo

(2) Como comenta el Dr. Renny Yagosesky, para superar la indefensión aprendida es necesario seguir una serie de pasos:

1.      Comprender que se trata de una percepción y no de una realidad inamovible.
2.      Asumir que todo pasa y que cada día es nuevo y está lleno de posibilidades.
3.      Buscar formas creativas de abordar la situación valorada como amenaza.
4.      Apoyarse en personas que tengan otros recursos que uno no posea.
5.      Reevaluar o reconceptualizar la situación en busca de ángulos positivos.
6.      Aceptar, adaptarse y esperar un mejor momento para actuar, si se considera que realmente nada puede cambiarse aquí y ahora.
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Espero vuestros comentarios y sugerencias. Si queréis podéis dar vuestra opinión sobre el artículo votando abajo del mismo y/o sobre el blog en sí, en el lateral derecho. ¡Hasta pronto!
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9 thoughts on “¿Para qué?, si no hay nada que hacer…

  1. Creo que todos en algún momento de nuestra vida hemos estado en una situación de indefensión aprendida. Yo tuve un gran profesor de matemáticas que nos estuvo “convenciendo” durante todo el curso de que nosotros sí que valíamos, y de que todos podemos hacer mates, incluso hasta los mas negados (los más influenciados por la indefensión aprendida). Ahora doy clases de repaso a niños de EGB y tengo muy en cuenta expresiones como el “Ves como tú puedes”, “Ves como sí sabes”… Porque sé cuanto puede afectar positivamente esos comentarios a un niño.

  2. Hola Eduardo,
    cuánto tiempo! Felicidades, un artículo muy interesante.
    A lo que describes aquí y que el Sr.Seligman llamó Indefensión Aprendida, yo lo entiendo básicamente como creencias, algo que se trabaja mucho y con diferentes técnicas.
    Y estoy totalmente de acuerdo en la importancia de tener en cuenta las emociones ligadas a las creencias limitantes o a la indefensión aprendida (para mí es lo mismo), creo que hay que ayudar a “moverlas” (E-MOTION), procesarlas para que se muevan y puedan desbloquear la experiencia y ser substituidas por otras en base a la nueva experiencia…
    Un abrazo!
    Monique

  3. Maria José BLázquez, (gestión de personal)

    No sé diferenciar si son las experiencias vivídas o las muchas lecturas que llevo a lo largo de la vida, acumular juventud, como es mi caso, tiene estas consecuéncias.
    Mientras iba leyendo el artículo han aflorado a mi mente muchos recuerdos de situaciones semejantes, unas en que yo era la protagonista de de “la indefensión aprendida” y otros en que pude ayudar a romper esa indefensión a alguna persona.
    Cuando tenía unos 12 años sentía que era comparada con uno de mis hermanos, que destacaba por su dedicación, en tiempo, a los estudios. Como de algún modo me resultaba difícil romper es estatus, decidí destacar en otras cosas, de modo que ante un problema matemático que no sabía resolver, me impuse que debía encontrar sin ayuda la forma de resolverlo. Tras un buen rato de estar sobre el papel me dije: ” si otros pueden resolverlo ¡yo tambien!” Pienso que fué uno de los momentos más importantes de mi vida, hoy todavía lo recuerdo y cuando pienso que puede ayudar lo explico. El planteamiento fué:
    El problema tiene solución
    La solución está implicita en el enunciado
    La solución es: X
    Y replantee todo el enunciado sabiendo que ya conocia la solución.
    El resultado fué espectacular, no tanto porque encontré la solución, sino porque desde entonces empecé a destacar en algo que ni siquiera sabía que podía hacerlo.
    Esta experiencia personal la apliqué muchos años después con un alumno de bachillerato por el que nadie daba un céntimo. Primero me hice amiga suya. Me interesé por “sus cosas, sus intereses, sus preocupaciones,… y luego pasamos a intentar “aprobar”, que era lo que quería él. Estudió derecho. Pero hoy es director de Gestión de Patrimonio en una de las entidades bancarias más importantes de España,algo debió aprender de matemáticas. ¡¿Quién lo iba a decir?!
    No sabemos el mal o el bien que podemos llegar a hacer “etiquetando” a las personas. Haciendoles creer que no son capaces. No dejando que se desarrollen todas las potencialidades que tiene el ser humnano. Aunque seamos hominidos, como gusta decir a Eduardo Resbier, algo nos diferencia de ellos…

  4. Muchas gracias Eduardo por tu artículo. Creo que hasta el más valiente en elgún momento de su vida tiene este tipo de pensamientos. Yo para evitar esto tengo un postit en mi nevera gigante que pone: ÁNIMO, TÚ PUEDES CONSEGUIR TODO LO QUE PROPONGAS¡¡ y la verdad es que me funciona. Lourdes Ortiz

  5. Gracias Eduardo por dedicar una entrada a la “indefensión aprendida”. De alguna manera, y especialmente los últimos años, me iba dando cuenta de la importancia de que aquellas personas a las que intentabas humildemente ayudar (a nivel de estudios, sentimentamente, etc.) sintieran que no eran inferiores a mí o a otra persona que les estuviese ayudando. Por ello he intentado siempre, en la medida de lo posible, hacer hincapié en las posibilidades y capacidades que tenían para la resolución de esos conflictos personales/problemas de estudio, dándoles aquellas herramientas necesarias para que pudiesen enfrentarse posteriormente de forma autónoma a aquellos conflictos que se les presentara. Vengo a decir con todo esto que su artículo me ayudó a reafirmar ciertas creencias propias sobre la manera de influir positivamente en los demás. Por último quiero decir que leyendo su artículo me acordé de un reportaje que vi hace un tiempo sobre la “Arrowsmith School”, una entidad educativa privada a cargo de Barbara Arrowsmith. En dicha escuela se ofrecen varios ejercicios un tanto rocambolescos a través de los cuales jóvenes de primaria y secundaria con “Problemas de aprendizaje” consiguen solventar dichos conflictos a través de la resolución sistemáticamente repetida de esos ejercicios. Así, pues, su artículo me hizo pensar: ” ¿No les sería más beneficioso a estos jóvenes una serie de sesiones terapéuticas contra la indefensión aprendida?”. Fernando Moreno ADE-F4

  6. Una vez leído el artículo me planteo si existe alguien tan fuerte como para no haber sido víctima, nunca, de la indefensión aprendida.

    Éste es un concepto cuyo conocimiento de su existencia nos puede ayudar en motivación, en automotivación, pues encontrándonos en una situación en la que, realmente, no dependemos de nosotros sino todo lo contrario, estamos casi completamente a merced de otros o simplemente del azar, esa situación en que el resultado depende en un 1% de ti y en un 99% de factores fuera de tu control en los que no puedes siquiera influir, este convencimiento, en este caso irreal e iluso, te puede llevar a una motivación tal que te lleve a asegurar ese 1% que depende de ti, ahora bien el 99% fuera de tu control e influencia seguirá siendo determinante, y probablemente tus esfuerzos hayan resultado en vano.

    Ahora bien, en la mayoría de situaciones cotidianas, nuestro control e influencia sobre los resultados seguramente es superior a lo que creemos, en este caso, pues, ser conscientes del concepto de infensión aprendida, y aplicarnos sus antídotos, puede aumentar mucho nuestras probabilidades de éxito y/o mejorar nuestros resultados. Yo creo que es lo que aplica el Barça de Guardiola, en lo que dependa de nosotros hemos de alcanzar la excelencia, y si el factor determinante no éramos nosotros no nos comamos la cabeza y al siguiente partido volvamos a rendir al máximo, busquemos la excelencia, de esta forma el azar nos acabará beneficiando, o mejor dicho, el azar nos perjudicará menos.

    Pero, atención, por bonito que sea el concepto de indefensión aprendida, y sus antídotos, no seamos ilusos, tenemos limitaciones, hay cosas que no están ni estarán nunca a nuestro alcance, y no pasa nada. Este concepto teórico debe servirnos para tomar conciencia de que debemos evitar autolimitarnos, pero no a autoengañarnos creyendo que no tenemos límites.

  7. Para mi la indefensión aprendida está relacionada sobre todo con autoestima y madurez.

    La madurez para mi es ser responsable, tomar decisiones y controlarse.
    Si yo me siento segura tomando decisiones y lo tengo claro voy a estar siempre más tranquila ante un fracaso. Sin intentar nunca sabré si a lo mejor he perdido mi gran oportunidad?
    y la vida no es un camino lleno de flores. Aqui hay que esforzarse para obtener resultados y siempre hay que analizar.

    Si yo tengo alta autoestima: yo se lo que valgo, yo me acepto, yo me quiero, me respeto. Me siento apreciada por entorno. Yo sé que SOY CAPAZ de conseguir las cosas y Sé que la unica manera para obtener éxito SOY YO, es decir O YO ME MUEVO o nadie se mueve.

    En mi opinión si yo todo esto tengo, puedo evitar la indefensión aprendida. Me puede afectar menos en algunas situaciones.

    ***
    A mi también me pasaba a veces. Pero cada vez intentaba levantarme del suelo y seguir luchando aunque me moria. Prefiero la vida con retos.

    Cuando tenia 10 años estaba en la clase deportiva de natación en Polonia (soy polaca). He entrado primer año y nadaba peor de todos, porque los demás ya habian nadado 3 años. Yo uno. Era niña… Mi entrenador me decia: “Magda, tu puedes, tu puedes!! Venga Va, no te rindes!” Nadaba más que todos, hacia “clases extra” de natación cada dia. En tercer año estaba en primeras 5 personas de toda clase, mejoré mucho, iba a competiciones y ganaba. El entrenador me encaminó, me ensenó. Yo era la que tomé decisión. Hubiera podido perfectamente no hacerle caso. Era con 10 años. Ahora tengo 19 y se, que no soy una nina, nadie no me va a encaminar. YO VOY A CREAR MI CAMINO..

    Para mi un reto era estudiar en España. Dejar toda la familia y amigos y venir 3000km a otro pais. Era mi máximo sueño en mi vida. Ahora estoy aqui en Barcelona estudiando ADE. Con optimismo, con valentia, pensando que se puede, SE PUEDE.. aunque hay momentos duros cuando tienes ganas a abrazar tus padres…

    Sobre todo siempre ir adelante y luchar porque la vida es una LUCHA! Hay que ser valiente para sobrevivir! !

  8. Lisset Jara (gestión de personal)

    Creo que es muy importante pues nos afecta a todos estos este tema, y sin duda si dejásemos los miedos y temores de lado nos iría mejor, sin embargo la indefensión es algo aprendido y parte de nuestros temores. Muchas veces el simple hecho de visualizar las posibles malas consecuencias nos hacen dar un paso atrás y no continuar.
    A medida que pasa el tiempo vamos aprendiendo actitudes para evitar daños, sin embargo, luego nos quedamos con la pregunta de que hubiese pasado si…?

    En mi caso he aprendido a superar muchos miedos, antes era bastante negativa con algunas materias de la universidad, sin embargo cuando detecte que esos miedos no me ayudarían en nada, sino que lo contrario me perjudican mucho le busque una solución y los resultados positivos me ayudaron a quitar esos miedos.
    Es muy importante estar seguro de nosotros, cuando detectas esta indefensión buscarle una solución.

  9. Pere Belmonte (sociologia de la comunicacion)

    Todos hemos sufrido a lo largo de nuestras vidas la indefensión aprendida, cuando no vemos la salida a un problema, o nos ciega la negatividad.

    Un clasico ejemplo es cuando nos cuesta superar una asignatura o repetimos un examen varias veces sin poderlo superar, lo que nos provoca un ansia y estres por no poder lograrar aquello que nos proponemos, cuya negatividad nos llevará a la desesperación.

    La solucion a la indefensión es la confianza en uno mismo, el creer que podemos superar lo que se nos proponga porque sino no nos será nada facil.

    En muchas ocasiones esta autoconfianza debe ir acompañada de mucho esfuerzo y sacrificio para lograr nuestras metas.

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