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¿Qué opinas? No sé, ¿qué opinan los demás?

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Siempre he pensado que es bueno conocer una serie de experimentos de psicología social para darnos cuenta de cómo actuamos. Seguramente, después de conocerlos, pensaréis que la realidad supera a la imaginación. Esto, y su relación con la persuasión, es lo que me ha motivado a comentarlos en este blog. Espero que os den que pensar.
Empecemos. ¿Cuál de estas tres líneas es igual a la estándar (x)?
¿La B? Fácil, ¿no?
En 1955 un grupo de alumnos de psicología fueron convocados por Salomon Ash para realizar un experimento de percepción. Se trataba de una tarea muy simple como la que hemos presentado al inicio de esta entrada: determinar qué línea era igual a una presentada como modelo. Cómo tú, imagino que pensarían ¡qué sencillo! Sólo que había una pequeña e insignificante diferencia: todos los participantes, menos uno, estaban confabulados con el experimentador para decir la misma respuesta errónea. En vez de la B, la C  por ejemplo.
En realidad no era un experimento de percepción sino sobre conformidad. Ponte en situación, tú eres el último del grupo en contestar y escuchas como todos los demás van dando la misma respuesta incorrecta. Llega tu turno ¿Qué haces? ¿Dices lo correcto y te enfrentas a la opinión del grupo o sigues la norma que ellos marcan? ¿Qué haces?
En el experimento original el 76% de los participantes dieron al menos una respuesta incorrecta, incluso algunos después de la experiencia, solos, cara a cara con el investigador, siguieron manteniendo el error como bueno y cuando se les demostró que se habían equivocado se asombraban excusándose en problemas de percepción: que si la luz, que si la distancia… Otros señalaron, lisa y llanamente, que eran conscientes del error pero no querían desviarse de la mayoría. No importa la explicación, lo que importa es que se conformaron al grupo.
Una primera aproximación sería considerar que todo se debía a la presión del grupo y, en alguna medida influye, pero lo decisivo es el querer ser aceptado por el grupo. Esto es determinante. ¡Admitimos lo que dice el grupo para ser aceptados!
¡Y el experimento era light! Los participantes del experimento no eran miembros de un grupo real sino sujetos que acababan de conocerse. Probablemente si hubiera sido un grupo consolidado y  el sujeto considerase a ese grupo como muy valioso para él, los resultados todavía serían más espectaculares.
Si en un examen alguien que no conoces te dice que le pases una respuesta, es fácil que pases de él pero ¿y si te lo pide uno de tu grupo? ¿Pasarás igual? Si no se la das, por las razones que sean, seguro que nada más terminar el examen buscarás mil y una excusa; la más clásica: el profe no paraba de mirarme.
¿Qué fuerza tiene un grupo al que no te interesa pertenecer? ¡Nula! En estas condiciones la presión apenas hace mella, influye pero no es determinante. Tan grande es el deseo de encajar en el grupo, en la gente que hace que esta sea una de las grandes vías de la influencia ante la que estamos poco o nada preparados.
Esto tiene unas repercusiones tremendas en persuasión. Piensa. No quieres fumar un porro pero todos los de tu grupo lo hacen y te lo pasan ¿Qué harás? En una reunión de trabajo todos están de acuerdo con una decisión que tú consideras errónea ¿Qué harás? El 76% se plegó  a la mayoría. Recuerda esto cuando tengas que convencer a un grupo.
Hay una falacia argumentativa que va en ésta línea, se conoce como ad populum. En otras palabras viene a decir que apelar a que todos lo hacen (lo del millón de moscas que no pueden equivocarse…) es una argumento muy usado en persuasión pero ya le dedicaremos una entrada a esta manera de argumentar.
A continuación os dejo un video que explica el experimento.

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10 thoughts on “¿Qué opinas? No sé, ¿qué opinan los demás?

  1. Al no ver las lineas sobre el recuadro me ha hecho pensar en la obra de teatro “ARTE”, en la tres amigos discuten sobre la excelencia de un cuadro blanco con una fina linea blanca sobre él. Tambien en ella hay algún momento en que la persuasión del protagonista consigue sugestionar a uno de los personajes y hacerle ver lo magnifico que és el cuadro.Y la perfección de la finisima linea blanca sobre fondo blanco.
    Pienso que para que se de una sugestión ha de haber no solo persuasión sino también disposición. No todos somos persuadidos en las mismas condiciones ni sugestionados por los mismos estímulos, ni tan siquiera (pienso) las mismas personas responde igual ante la misma situación. Todo depende del momento y la disposición que tengamos. No obstante admito que cuanto menos criterio, conocimiento, estabilidad, experiencia vital… se tiene puede resultar más probable la persuasión y la sugestión.
    Con frecuencia se oye o se utiliza la persuasión y la sugestión con una connotación peyorativa, como indicando que aquello que se piensa o se cree o se és, no es la consecuencia de una decisión personal responsable como reflexión o experiencia, sino la respuesta a un “dominio” de algo o alguien sobre el individuo que la expresa.
    Me gustaría tener como verdad que estos términos son la expresión de un acto de la voluntad de quien lo experimenta, que son un entrenamiento libre para el dominio de sí mismo y no la manipulación de quien lo lleva a la práctica sobre todo en el control de las personas

  2. Interesante opinión. Sólo una cuestión. Es frecuente pensar que cuantos menos conocimientos, experiencia, criterios (como tu indicas) más fácil persuadir… ¿y si fuera al revés? ¿Y si fuera que una persona con más criterios, conocimientos relativizara más sus propias opiniones mientras que, al contrario se mostrara más inflexible? Eso da para otra entrada. Muchísimas gracias por tu aportación.

  3. Maria José Blázquez ( Gestión )

    No entiendo bien el comentario “¿Y si fuera que una persona con más criterios, conocimientos relativizara más sus propias opiniones mientras que, al contrario se mostrara más inflexible?”
    Estoy de acuerdo en que una persona, cuanto más conocimiento tiene, puede ser, y creo que de hecho lo és, más tolerante con quienes no piensan o sienten como ella, y no así con las ideas en que discrepe de estos. Una cosa es la tolerancia con las personas y otra lo que cada uno percibe o identifica como “errores” de concepto que manifiestan las personas. Tambien sé que se relativiza más en aquello que considerará opinable, pero no en lo que fundamente sus principios vitales, aquello que da sentido a su manera de hacer y sobre todo de ser.

  4. Maria Gema(gestion personal)

    También depende de la confianza que tienes en ti mismo te dejarás influir más o menos en la opinión del resto. El sentir que perteneces a un grupo es vital en ciertos momentos de tu vida, sobretodo la adolescencia.

  5. Supongo que dependerá de lo que prevalezca en cada situación y la importancia que dés al tema de debate. Puedes querer pertenecer a grupos pero que te parezca más importante defender tus ideales o la manera de vivir que se tenga, como ha dicho el señor Blázquez. Y antes de mentir sobre la propia opinión por falta de confianza también queda la opción de permanecer callado.

    No por ser adolescente darás la razón al grupo en todas las situaciones, y en cambio habrá solitud en otras etapas de la vida y se tendrá la necesidad de pertenecer al grupo supongo… Además siempre puedes encontrar puntos en común con el grupo que no requieran necesariamente cambiar la opinión o dejarse influir.

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